La economía cubana “crece”, pero no se ven los beneficios reales para la población

Según revelaron las autoridades cubanas ante la Asamblea Nacional en días pasados la economía de la Isla logró un crecimiento del 1.1 % en el primer semestre de 2018. Sin embargo, como tal y como ya están acostumbrados los cubanos de a pie, este “crecimiento” no se reflejará en sus vidas ni en sus deprimidos y magros ingresos.

La economía cubana es tan pobre y crece tan poco que resulta imposible para los ciudadanos de la Isla percibir mejoría alguna. A esto se suman la debacle venezolana, la disminución de la llegada de turistas al país, las secuelas de los eventos meteorológicos extremos y la corrupción e incompetencia de los funcionarios estatales.

“Me alarma el dato. Me preocupa mucho porque creo que se está descontrolando presurosamente la economía cubana. El crecimiento económico de varias naciones en América Latina está por encima del 4 por ciento. Cuba está por debajo de la media. Es lo habitual, pero indica que los motores de la economía están apagados”, expresó al
conocer la noticia el profesor y economista cubano Elias Amor Bravo, quien reside en España.

Amor Bravo afirma que este pobre crecimiento es consecuencia, en parte, de la caída del turismo (que las autoridades cubanas pensaban que crecería) y de las nuevas políticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien al endurecer la retórica contra la isla del Caribe ha hecho recular a muchos posibles inversores.
Además, a juicio del economista, la inversión extranjera continúa siendo muy pobre para lo que realmente necesita; la zafra azucarera ha sido una de las peores del siglo y, para colmo, el huracán Irma y la tormenta subtropical Alberto, dejaron pérdidas por encima de los $13 500 millones… un panorama desolador.

Por si esto fuera poco, Cuba continúa endeudándose y si su balanza comercial no mejora: “El déficit público descontrolado va pasando de año en año y crea una bola que se alimenta de una deuda cada vez mayor”.

Lo que no es peor gracias a la “bondad” de los acreedores: En 2014, Rusia condonó el 90 % de la colosal deuda que la Isla arrastraba desde los tiempos de la Unión Soviética; el Club de París perdonó a La Habana $8,500 millones de los $11,100 millones que había acumulado en deuda e intereses desde 1986; y hasta México y Japón decidieron
olvidar lo que les debía la nación caribeña. Sin embargo, como Cuba no genera bienes exportables prácticamente la deuda sólo vuelve a crecer. “El síntoma de la enfermedad es la fiebre, pero la enfermedad es lo que el médico
tiene que estudiar. Si combates solo la fiebre no resuelves el problema.

La enfermedad en el caso cubano es el desequilibrio por la falta de exportaciones y el descontrol total de los gastos del Estado”, sentencia Amor Bravo.

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