Los cambios más importantes de la nueva Carta Magna de Cuba

El proyecto de la nueva Constitución de la República de Cuba ha comenzado a ser “debatido” por el pueblo, paso previo a la aprobación definitiva en referéndum nacional. Para los más escépticos se trata sólo de un maquillaje para mostrar mejor cara al exterior y para los más entusiastas una “revolución” dentro de la “Revolución” que traerá una mayor descentralización, libertades económicas y personales.

Esta sería la primera Constitución que se aprueba desde 1976, cuando en plena Guerra Fría se adaptó la actual para concluir con el “proceso de institucionalización” que se había prolongado por más de 15 años.

Cambios más importantes

Descentralización del poder: El proyecto plantea la recuperación de la figura del presidente de la República, al que se limita su tiempo de mandato a dos períodos consecutivos de cinco años. También se reintroduce la figura del primer ministro, que será el jefe del Gobierno por igual período máximo de cinco años y la del vicepresidente.

Estas figuras pueden abrir el diapasón del poder y evitar su concentración unipersonal, pero tampoco son garantía de que esto suceda. Durante los primeros años de la Revolución coexistieron los cargos de presidente y primer ministro, pero todo el poder se concentró en manos del premier Fidel Castro, siendo el presidente relegado a un papel decorativo (cuando se produjo un conflicto entre el premier y el presidente en julio de 1959, Fidel Castro respondió eliminando a Urrutia por Osvaldo Dorticós).

Reconocimiento de la “libertad de pensamiento, conciencia y expresión”: La Nueva Carta Magna expresa que el Estado cubano reconoce y garantiza la “libertad de pensamiento, conciencia y expresión”; pero deja bien claro que todos los medios de comunicación son de propiedad estatal y social.

Este último punto marca una diferencia con el texto de la Constitución de 1976 que sólo reconocía la propiedad estatal sobre los medios de comunicación. La nueva Carta Magna abre el espectro para que (sólo teóricamente) puedan pasar a la propiedad o gestión de organizaciones de tipo social.

Legalización del matrimonio igualitario: El nuevo texto constitucional hace legal el matrimonio entre las personas del mismo sexo al expresar que el matrimonio “unión voluntariamente concertada entre dos personas con aptitud legal para ello, a fin de hacer vida en común”, un cambio sustancial con la discriminatoria redacción de 1976 que establecía que “entre un hombre y una mujer”.

Este punto ha sido apreciado en el exterior como un avance en el reconocimiento de los derechos humanos en la Isla; aunque los críticos del Gobierno cubano afirman que es sólo un lavado de cara de los que detentan el poder para aparentar que el país cambia.

Reconocimiento de la propiedad privada sobre los medios de producción: En la nueva Constitución se reconoce el derecho a la existencia del sector privado, lo que les da un pequeño margen para poder seguir acumulando riquezas.

Según el proyecto el Estado cubano pasa a reconocer seis formas de propiedad. Los pequeños empresarios cubanos se reconocen como personas cuya propiedad privada y bienes pueden estar vinculados o no a procesos comerciales de producción. Esto podría abrir nuevas oportunidades para los habitantes de la Isla y dinamizar la economía del país.

Sin embargo, el temor a la concentración de la riqueza ha provocado que, paralelamente a la discusión del proyecto de la nueva Carta Magna, el Estado cubano haya lanzado una serie de regulaciones que afectan notablemente a la pequeña empresa.

 

 

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