Experimento con los boteros empeora el transporte en Cuba

La nueva regulación cubana que obliga a los boteros a pasar una revisión técnica ha empeorado aún más el panorama del transporte en La Habana, cuyo sistema de vehículos públicos cubre solo el 71% de la demanda, recogió el miércoles un reportaje de la AFP.

Esta normativa, incluida en un plan de “reordenamiento y control del transporte no estatal” que el gobierno definió inicialmente como un experimento, deviene un obstáculo más para los taxistas particulares, en su mayoría conductores de autos antiguos para los que no existen repuestos.

Los boteros también deben afiliarse a categorías por rutas, que se hace en servicio colectivo del tipo taxi regular (para la población) y clásico (para el turismo). También, el Estado controlará su consumo de combustible mediante una tarjeta de compra.

A esto, los taxistas particulares han respondido con el alza de sus tarifas a precios exorbitantes y cambiando a la modalidad de “carreras” individuales, donde solo suben a una persona -que pueda costearlo- por viaje.

Los almendrones, junto a otros taxis arrendados por particulares al Estado, representaban un importante complemento de un sistema de transporte público estatal, que no llega a cubrir la demanda en La Habana, ciudad con 2.1 millones de habitantes.

Como parte del plan de reordenamiento del transporte público, el Ministerio del Transporte comenzó a entregar el 7 de diciembre las licencias exclusivamente a aquellos taxis que pasaran la revisión técnica.

De los 1.492 carros que se presentaron al ‘somatón’, solo aprobaron 227, lo que demostró el “mal estado técnico” en que rodaban la mayoría de ellos, según el Ministerio de Transportes de Cuba.

“Hay 2.167 licencias canceladas en la ciudad”, dijo en diciembre la viceministra de Transporte, Marta Oramas.

Un mes después, con la “retirada de una parte importante” de los taxistas privados, “obviamente la calidad del servicio del transporte en general, que ya era deficiente, se ha vuelto aún peor”, comentó a la AFP Ricardo Torres, del Centro de Estudios de la Economía Cubana.

“Si tenías un mercado con un déficit de oferta, la solución nunca puede venir por un método que reduzca más la oferta, porque (…) las tarifas, que ya eran relativamente altas, van a seguirse incrementando”, dijo el académico.

La realidad es que los taxistas están descontentos, aunque se les ofrezcan algunas prebendas, como la venta de combustible y piezas de repuesto a mejores precios. “Afecta los ingresos, porque son muchas las restricciones”, dijo a la AFP uno de ellos bajo anonimato.

Antes de las nuevas normas, dice, podía hacer en una mañana 30 dólares, equivalentes al salario medio mensual en la Isla. “Este experimento ha sido un fracaso”, añadió el chofer, quien espera que “haya alguien que se dé cuenta de esto” y se “corrija”.

Entretanto, el Gobierno no ha dado señales de modificar la normativa. Con el objetivo de paliar un poco la crisis, el Ministerio del Transporte está reforzando algunas rutas de ómnibus, sobre todo en las horas pico.

La semana pasada, arribaron al puerto de La Habana un lote de 106 ómnibus comprados a China, que entrarán en servicio “en el menor tiempo posible”. También del arribo de 450 microbuses adquiridos en Rusia.

 

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