Comienzan las críticas contra el Gobierno ante la decisión de vender alimentos, agua e insumos para las viviendas a los damnificados

A la par de la recogida de escombros y postes eléctricos caídos empezaron a levantarse pequeños quioscos en los barrios que fueron afectados el pasado domingo en La Habana por un intenso e inusual tornado que ha dejado a miles de personas sin hogar.

Los que aun con rostros tristes intentaban rescatar algunas de sus pertenencias de los restos polvorientos de sus viviendas vieron como las autoridades de sus municipios ubicaron pequeños quioscos con alimentos y agua embotellada. Rápidamente empezaron las murmuraciones: “¿Nos darán la comida por la libreta?, “¿Harán una lista con la presidenta del CDR para que los vecinos no vengan y hagan la cola 10 veces para coger varias porciones de alimentos?”, “¿Seguirán viniendo todos los días a traernos comida y agua a los que no quedamos sin ni siquiera ropa para ponernos?”.

Pero la respuesta vino de forma demoledora: “Caballero esto aquí es para vender! El cuarto de pollo con arroz cuesta 1.65 la onza… en moneda nacional claro… Para ayudarlos”, comentó uno de los encargados que dirigía algunos de quioscos ubicados en las zonas devastadas en el municipio habanero de Regla.

En medio de la recogida de escombros se formaron las largas filas en pocos minutos para poder comprar la comida ante que se agotase pues con la venta llegó la advertencia: “No alcanza para todos, cuando se acabe tienen que esperar una hora para que volvamos a preparar nuevas provisiones”.

Aun en el barrio que visitamos continúan sin electricidad y aunque se han retirado los escombros de las vías y recogido la mayor cantidad de postes caídos, el paisaje sigue siendo desolador.
Aun con el recuerdo fresco de lo sucedido hace menos de 72 horas, ya los cubanos saben que las cosas se pondrán difíciles. Ahora los precios más que inflados de los productos de ferretería que se encuentran disponibles en el mercado negro se dispararán.
En la prensa estatal, el Ministro de Comercio Interior anunció que se cuentan con casi 1 200 tanques plásticos e insumos como lejía, velas y cajas de fósforos “para la venta liberada”.
Nada de gratuidades, eso ha quedado claro. Todo se vende, hasta un poco de esa solidaridad que orgullosa mostraba la revolución hace algunos años.
“Si Fidel estuviera vivo esto no sucedería… nos están vendiendo algo que no podemos pagar por muy barato que parezca. Yo tengo que pensar en el techo para mi familia ahora mismo y cada centavo cuenta. Le regalamos millones a cada país donde existe un desastre natural y al pueblo cubano cuando lo necesitamos nos los venden… Sin palabras”, nos comentó un señor mayor, de unos 60 años, que rescataba dentro de los restos de lo que fue su hogar alguna ropa para poder vestirse.

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