La economía cubana podría pasar por su peor crisis económica de los últimos años si Estados Unidos aplica estas dos medidas sobre la isla

La latente amenaza por parte de los Estados Unidos de activar el polémico título III de la ley Helms-Burton y de agregar nuevamente a la nación caribeña en la lista de los países que patrocinan el terrorismo, ha colocado a la ya debilitada economía cubana en jaque ya que su aliado cercano Venezuela también tiene las castañas al fuego por estos días.

El citado Título da a los cubanoamericanos la posibilidad de reclamar en corte las propiedades que les fueron expropiadas luego del triunfo de la Revolución en 1959 y demandar a compañías que se encuentren recibiendo beneficios de estas.

La mencionada norma fue aprobada hace 22 años, pero la fuerte presión ejercida por la demanda de la Unión Europea a Washington ante la Organización Mundial del Comercio, trajo como consecuencia que Estados Unidos se comprometiese a mantener el Título III sin efecto, algo que se ha venido realizando periódicamente  desde entonces cada seis meses.

Las cosas cambiaron el pasado mes de enero, cuando la administración de Donald Trump renovó la suspensión del mencionado Título pero por un plazo solamente de 45 días ya que, según el mandatario, se hacía necesaria una revisión más profunda de los intereses norteamericanos y el proceder del Gobierno cubano.

De igual manera la administración de Trump se ha mantenido enviando indirectas sobre la posible reinserción de Cuba en la lista de los países patrocinadores del terrorismo. Una lista de la que fue excluido en 2015 en el marco de la política de deshielo iniciada por el ex mandatario Barack Obama.

De llegar a materializar ambas amenazas, las cuales el Gobierno de la Isla da casi que por sentadas, pudieran elevar la hostilidad entre los dos países a niveles que no se han visto en mucho tiempo y además traería como consecuencia que muchas empresas consideren en lo adelante muy riesgoso el hacer negocio con Cuba.

Sin embargo, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, dijo a comienzos de mes que su país está preparado para enfrentar cualquiera de estos golpes pues la isla ha diversificado en los últimos años sus socios comerciales y apostados con firmeza al turismo, pero el tejido empresarial estatal sigue siendo altamente ineficiente con excepciones en firmas mixtas.

Como ocurrió en 1996 cuando la presión de terceros países frenó la aplicación del título III, la única esperanza del país caribeño es que se repita ese escenario.

Los europeos podrían volver a presentar esa demanda o tomar otro tipo de acciones de represalia contra empresas de Estados Unidos.

Respecto a las repercusiones de regresar a la lista de patrocinadores del terrorismo no tendría un gran impacto económico sobre Cuba pues la mayoría de las sanciones que se aplican a los países que aparecen en esa lista ya pesan sobre Cuba debido al embargo.

Aun así, no es descartable que la re inclusión en esa lista pueda afectar al acceso del Estado cubano al mercado crediticio internacional, un instrumento de financiación vital para la isla.

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