Cuba ingresa 63 millones de dólares anuales por exportación de langosta y camarones

El gobierno de Cuba ingresa 63 millones de dólares anuales por concepto de exportación de langostas y camarones, dos alimentos producidos casi exclusivamente para el turismo y a los que el cubano de a pie no tiene acceso por sus altos precios.

La cifra trascendió el miércoles en un artículo del periódico estatal Granma, que aborda una normativa propuesta por el Consejo de Ministros para la actualización de la Ley de Pesca del país en aras de regular aún más esta práctica.

Según la publicación, la principal norma vigente, el Decreto Ley NO. 164 Reglamento de Pesca (suscrito en el año 1996) “resulta obsoleto ante las condiciones actuales e insuficiente para el enfrentamiento de la pesca ilegal y la preservación de los recursos pesqueros”.

La propuesta consta de 27 artículos y siete disposiciones finales, y tiene un “objetivo sombrilla” que se enfoca hacia el establecimiento de “regulaciones para el adecuado ordenamiento, administración y control de la pesca, en función de la conservación y el aprovechamiento racional de los recursos hidrobiológicos en las aguas marítimas, fluviales y lacustres de Cuba, con el fin de contribuir a la soberanía alimentaria de la nación”.

El proyecto refiere que la pesca solo podrá ser ejecutada por las personas naturales o jurídicas, cubanas o extranjeras, que posean la correspondiente autorización por parte del Gobierno.

Se excluye de este requerimiento, la pesca que se practica de manera libre por las personas naturales, nacionales o extranjeras, desde el litoral u orillas naturales mediante varas o carretes, cordeles y anzuelos, siempre que no cuenten con el auxilio de medios flotantes.

Los mariscos y pescados son unos de los alimentos que, junto a la carne vacuna, están vetados de las mesas cubanas. Un trabajador promedio en la Isla recibe un salario mensual de 30 dólares y este tipo de productos alcanzan precios que pueden rozar con el 10% de ese monto. A ello se suma que estos solo son ofertados en restaurantes privados y en algunas tiendas en divisas, con precios igualmente prohibitivos.

Los alimentos del mar, a excepción de algunos tipos de pescado de presas o lagunas y otras menudencias son comercializados en pescaderías estatales, el resto son destinados por el Gobierno a hoteles y demás instalaciones turísticas, rama que representa la principal fuente de ingresos del país junto con la exportación de servicios profesionales.

 

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