Issac Delgado: «Mi música necesita de la realidad cubana»

Hay una canción que unió para siempre a Isaac Delgado con Celia Cruz. La legendaria salsera había grabado  “La vida es un carnaval” pero no le dio relieve en su repertorio de batalla. Sin embargo, todo cambió de golpe cuando la sorprendieron con la noticia de que Issac estaba convirtiéndola en un éxito que apuntaba fuerte desde La Habana hacia los primeros lugares en listas de todo el mundo.

“Estaba en una gira por Europa con Celia  y mi orquesta. Ella tenía grabado el tema ‘La vida es un carnaval’, del argentino Víctor Daniel,  pero no quiso cantarlo en vivo porque era muy largo. Cuando regresé a La Habana  los músicos de mi orquesta me animaron a interpretar ‘El carnavalito’, como le decían a la canción, durante un concierto en La Casa de la Música.

«El éxito fue una sorpresa enorme para mí. Tanto, que la volví a interpretar al final del concierto. Luego la fuimos a grabar rápidamente al estudio Sonocaribe del ICRT y se convirtió en un éxito total.

«Cuando Ralph Mercado vio la popularidad del tema, lo grabó para Latinoamérica y Celia lo empezó a cantar”, cuenta Isaac, quien se prepara para estrenar su nuevo disco, Lluvia y fuego, en el Centro Cultural El Sauce.

“Trabajar con Celia fue un gran honor para mí. Yo estaba de gira por España con mi orquesta cuando Ralph Mercado me llama para que la acompañáramos. La idea era que nosotros montáramos su repertorio. Era un poco raro para ella y para mucha gente que músicos que vivían en Cuba estuvieran acompañándola. Durante la gira me dijo cosas muy lindas sobre Cuba, me habló sobre mi carrera y sobre su trabajo”.

Issac Delgado viajó a España en 1997 para responder a una invitación de Ralph Mercado, uno de los promotores de mayor calibre en el circuito internacional de la música popular, y quien buscaba darle un golpe de promoción internacional al cubano.

El salsero grabó allí su disco La primera noche antes de convertirse en una revelación para “La Reina”. Antes había conquistado las pistas de baile en Cuba tras su salida de NG la Banda con varios hits como “El profesor de décimo” y “Qué pasa loco”.

“La gente piensa que me fajé con José Luis Cortés, pero no es cierto. Para mí él es una escuela. No salí con la idea de crear mi propia agrupación, pero varios músicos me insistieron en que lo hiciera. Cuando formé mi orquesta nunca quise competir con NG, sino hacer una música más pausada», explica el músico, nacido en La Habana en 1962.

¿Cómo recuerdas el impacto de tu orquesta en la timba de los 90?

Mi primer disco lo saqué en 1991 tras haber formado un año antes mi orquesta. La idea era hacer un trabajo con letra y música. A fines de los 80 NG La Banda era una ramificación de Irakere y hacíamos una música muy elaborada. La síncopa cubana, que siempre ha sido el motor de la música, la empezamos a complicar un poco con el bajo y la percusión que era más difícil rítmicamente.

Las orquestas empezaron a agregar elementos contemporáneos a la música y todas lograron una sonoridad muy peculiar que las identificaba. Juan Formell fue el primero que nos apoyó y nos dio fuerzas para seguir en esa línea, con la que alcanzamos un sello muy diferente.

Así traté de hacer algo muy propio con mi orquesta, en la que mezclaba mis orígenes en la calle con la música. Y ese era el espíritu que quería que se respirara en todo lo que hacía.

Hay orquestas de timba que durante la época padecieron incomprensiones desde la institucionalidad cultural. ¿Viviste ese tipo de conflicto con algún tema de tu repertorio?

Me censuraron en la radio la canción “El año que viene”, la cual, sin embargo, era banda sonora de una popular novela de Héctor Quintero.

Cuando pregunté el motivo, solo me dijeron: “en la televisión tiene gráfica pero en la radio no”. Algo absurdo que respondió a una decisión que nunca supe quién tomó. De todos modos, en Cuba se esperó el cambio de milenio con “El año que viene”.

No fue fácil porque me enfrenté a una vida totalmente diferente. Viví en Tampa, Miami, Puerto Rico y Nueva York, donde tuve la suerte de grabar con músicos a los que admiraba y crecí escuchando, entre ellos Sergio George

Hoy estoy pagando ese riesgo que corrí porque hay una generación que no me conoce. Mi música estuvo mucho tiempo sin ponerse en Cuba, incluso cuando regresé, pasé dos años y cuatro meses sin poder presentar mi trabajo aquí, hasta que alguien le dio luz verde.

Se me acercan jóvenes para pedirme una foto para la madre o la abuela, pero por suerte ya también vienen algunos a retratarse conmigo porque dicen que “me descargan”.

¿Por qué decidiste regresar en 2013?

No creo en la palabra repatriación. La patria es mía aquí, en China, Estados Unidos o dondequiera que esté. No me repatrié porque nunca he dejado de ser cubano.

Me he tropezado con personas que no entienden por qué regresé, pero lo tengo claro: para hacer la música que hago yo necesito sentarme en la esquina con los amigos, la familia. Necesito vivir la realidad cubana.

Aunque cuando uno sale de Cuba se hace más cubano. Hay gente que empieza a oír a Benny Moré, Miguelito Cuní o Celeste Mendoza cuando se van a vivir a otro país.

¿Te fue difícil reinsertarte en la escena cubana?

Estuve dos años y cuatro meses sin poder presentar mi música. Yo estaba dispuesto a tener paciencia porque quería hacer cultura, aunque no me pusieran en los medios. Pero he podido ser profeta en mi tierra y ya disfruto el cariño de mi gente, y eso es fundamental.

Lo más importante es que tengo la certeza de que nunca le hecho daño a nadie y tengo amigos de todo tipo. Puedo estar al lado de alguien y pensar diferente. Eso no quita la amistad. Tengo muchos amigos que no piensan igual que yo, y eso no importa.

¿Cómo es el país que encontraste a tu regreso?

Se vive mucho más rápido y han cambiado cosas, pero el cubano no ha perdido la alegría. Eso sí, cambió el deporte nacional para pesar mío porque soy fanático del fútbol, pero siempre estuve orgulloso de que el deporte nacional fuera la pelota. Ahora tenemos que tratar de que ambos estén a la misma altura en el interés de la gente, sobre todo los más jóvenes.

Por otro lado, me alegro de no haber vivido la etapa de Facebook durante mi juventud porque hicimos hermosas barbaridades, pero no hay fotos ni está grabado (ríe). Pude llamar a mis novias por teléfono público, y todos esos recuerdos son sagrados para mí.

La música urbana en Cuba ha recibido críticas, incluso de orquestas de música popular bailable. ¿Qué crees de este movimiento?

No es saludable discriminar géneros. De todo se aprende. Los músicos urbanos son del barrio y lo que hacen es un reflejo de lo que se está viviendo. Ellos hablan sobre lo que sienten. Hay que darles alternativas para que decidan qué es lo que quieren.

Y al público se le debe dar acceso a la música popular a un precio más económico y encontrar estrategias para pagarles a los músicos como corresponda a su calidad.

En el género urbano hay grupos buenos y malos como en nuestra música. Su puesta en escena es mejor que la nuestra. Las luces, las pasarelas. Creo que las orquestas nos  hemos quedo atrás en ese sentido y debemos seguir aprendiendo. Lo que sí no se debe alentar son las letras que atacan a la mujer.

Se trata de entender cuándo estamos ante propuestas con un nivel musical aceptable. Esas  siempre la escucho.

Acabas de grabar el disco Lluvia y fuego, ¿qué etapa de tu carrera recoge este álbum?

He tratado de hacer un disco respetando mis raíces y mis referentes, que son Benny Moré y Cheo Feliciano. Muchas de las canciones fueron escritas por Jesús Díaz y tengo colaboraciones con músicos como Gilberto Santa Rosa, Samuel Formell, Alexander Abreu, Pedrito Martínez, Luis Quintero… Creo que este disco será muy importante en mi carrera.

También me alegró mucho que Leonardo Padura haya escrito las palabras del álbum. Soy admirador de su obra desde hace décadas. Cuando yo empecé a escuchar salsa en los 70, me llegó a las manos El libro de la salsa, del venezolano Cesar Miguel Rondón, con prólogo de Padura. Ahí fue que lo conocí y después comencé a leer sus libros. Es un crítico de música increíble. Hace tres años le había pedido que hiciera una reseña de mi disco anterior, pero me dejó embarcado. Pero ahora le insistí y me hizo un hermoso regalo con sus palabras.  El disco las podría merecer, pero yo no.

Eres uno de los organizadores del festival Varadero Josone junto a la disquera Egrem. ¿Qué cartel tienen pensado para la segunda edición?

La idea es traer un all star de África. Será un cartel internacional de lujo. De todas maneras, con los músicos cubanos que estarán ya tendremos un gran festival. Lo que hay es que darle acceso a la gente en el sentido económico. Yo quise hacerlo en Varadero también para el turismo nacional y para que todos, en lo posible, puedan ver en vivo a grandes artistas.

Se ha mencionado la posibilidad de que Marc Anthony venga al festival…

Marc Anthony cuando venga a Cuba lo hará con Gente  de Zona. Todos sabemos las estrechas relaciones que tienen. Es muy difícil programar un concierto de un artista tan grande como él. Pero yo lo conozco y estoy seguro de que finalmente vendrá a Cuba.

Información On Cuba Magazine – Fotos: On Cuba, Kaloian, Otmaro Rodríguez 

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